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Crónica completa de nuestra estadía en Constitución

Disfrutamos una semana en "La Perla del Maule" y te contamos todo lo bueno que tiene para conocer.

Nuestro viaje por Chile continúa recorriendo la costa del pacífico y para ello tomamos desde Pelluhue-Curanipe la ruta M-50 hacia el norte. Viajamos de noche por lo que no nos detuvimos demasiado. Pasamos por el pequeño pueblo de Chanco donde los alrededores de la Plaza de Armas parecen estar olvidados en el tiempo, mostrando su particular arquitectura mezcla rara de estilo colonial con algunas edificaciones más contemporáneas y así nos internamos en la cordillera de la costa.

Más adelante nos encontramos con las caletas donde las embarcaciones también esperan reposando en la arena para otra jornada de pesca en altamar. Nos detuvimos un rato a observar el mar en la linda caleta de Pellines y enseguida llegamos a destino. Constitución está a 370 kms. de Santiago, unos 80 de Talca y 85 de Pelluhue, de donde proveníamos.

 

Pasado y futuro de un gran centro turístico

 

Comenzamos a recorrer Constitución, “Conti” como la llaman los lugareños, y así nos enteramos que éste era hace unos 40 años uno de los principales centros turísticos de Chile. La infeliz instalación de una gigantezca planta de celulosa en pleno centro, con su consecuente polución y contaminación visual, más una serie de cataclismos naturales completaron una caída de turistas. El terremoto del año 2010 destruyó gran parte de la ciudad, y luego un poderoso Sunami se llevo todo lo que había en la costa (excepto la planta de celulosa…). Años después gigantescos incendios forestales afectaron sus bosques nativos. Pero con gran esfuerzo e inversión la ciudad ha recuperado su patrimonio edilicio, cultural y comercial. Edificios históricos como la iglesia y los edificios públicos de la plaza fueron reconstruidos siguiendo su diseño original y son un testimonio de la reconstrucción posible. Hoy “Conti” volvió a ser la que todo chileno conocía y está recuperando paulatinamente su apogeo turístico. La apertura del paso fronterizo Pehuenche que conecta con Argentina en pocas horas, acabará sin dudas por darle un gran crecimiento. Solo resta esperar que como dicen, en unos años más la planta de celulosa deje de operar y vuelva a ceder sus terrenos al verdadero desarrollo.

 

City Tour, atractivos y servicios

 

Constitución es una ciudad netamente turística y posee un trazado ameno y hermoso. En el centro hay comercios de todo tipo y buena oferta de alojamiento y comidas. Sin dudas el gran atractivo de la ciudad es su mar, y no solo sus aguas sino especialmente el paseo costero signado por impresionantes rocas de diferentes formas y tamaños, que por su valor han sido declaradas monumento de la humanidad. En toda la costa céntrica, llamada costanera norte, se encuentra el principal paseo gastronómico de la ciudad con opciones de cocina tradicional, peruana, pescados y mariscos y un restaurante de sushi. Justo allí también hay una plaza con juegos infantiles, en donde no puede uno dejar de fotografiarse en el cartel corpóreo que expresa “Yo amo a Conti”, y en el fondo “La perla del Maule”. Siguiendo el paseo costero se llega al pintoresco paseo del puerto.

 

El Centro y el Mercado de la ciudad:

 

Caminando por el centro de la ciudad se destaca la Plaza de Armas, rodeada como casi siempre de edificios públicos, la iglesia y comercios diversos. Sobre la calle Cruz, una de las laterales de la plaza, está la oficina de la Dirección de Turismo, centro de informes y casa de cambio, por si acaso. Frente a la plaza central se destaca el edificio de la Municipalidad de Constitución, un moderno edificio espejado en el cual se reflejan las edificaciones que la rodean y la plaza. Del otro lado la iglesia, que fue uno de los edificios reconstruidos después del terremoto.

 

A unas tres cuadras de la plaza se halla el “Mercado Particular de Constitución”, uno de esos espacios en que la gente va a comer, más que nada. Allí estuvimos unas horas conversando con los puesteros y degustamos algunas de las exquisiteces locales. Primero en la marisquería “Donde la Verito”, Verónica nos compartío ostiones, mejillones y almejas fresquísimas, y luego justo al lado en la coicinería de María (que se llama “Lo de Karina), impresionamos nuestros paladares con platos que exceden cualquier expectativa. Probamos machas parmesanas (machas en sus conchas gratinadas con queso), asado de cerdo con “papas mayo” (delicioso costillar de cerdo horneado y las papas son papas con mayonesa) y por último una cazuela de mariscos con pollo que nació en otro restaurante de Constitución (Picapiedras) y se llama Pollo a la Marinera. La visita al mercado no será fácilmente olvidada.  

 

El río y sus proximidades:

 

Nuestro paseo continuó por la costanera del río Maule, donde hay un embarcadero desde el que parten paseos en catamarán y botes tradicionales por las apacibles aguas, próximo a su desembocadura al Pacífico. Nosotros tomamos “El Holandés Errante” un catamarán con el cual paseamos una media hora y aprendimos sobre los astilleros que hay en las costas y también la historia que toco vivir a los lugareños cuando el Tsunami arrasó todo al ingresar aguas arriba por el río. Hoy toda esta costanera ha sido reconstruida y se ha creado un nuevo y reforestado parque.

 

Justo frente a la costa del río, en esquina de Echeverría y Rosas, está la estación terminal de buses de Constitución y frente a ella la de Trenes, que es la base de uno de los atractivos pintorescos que tiene Conti, el “Ramal Talca”, como se denomina a un viejo tren diesel que recorre en tres horas y media la distancia de 80 kilómetros y regresa. El tren es utilizado por los pobladores de las estaciones intermedias para acercar sus pequeñas producciones  agrícolas, que comercializan a diario en la Feria Libre que se establece a metros de la estación, sobre la calle Tocornal.

 

La costa del Pacífico:

 

En el trayecto costero partiendo del río impresiona ver las aguas del océano Pacífico golpeando con fuerza las rocas de la costa y como la blanca espuma de las olas contrasta con la arena negra, reducción de rocas volcánicas. Como divisores naturales entre las diversas playas playas se encuentran las imponentes rocas oceánicas entre las que se destacan la Piedra de La Ventana, Las Termópilas, la Piedra de la Iglesia, las de Calabocillos y finalmente la del Elefante (una con clarísima forma de un elefante echado sobre la arena). En cada una de ellas hay miradores para tomar fotografías y extasiarse con colonias de aves costeras en las que sus estrellas son los bellos Pelícanos que flotan en la corriente del viento. Paseando por la costanera oceánica hacia el norte se llega al Puerto de Constitución, del que a diario salen las embarcaciones de pesca.

 

A la hora de comer:

 

Una de las cosas que ofrece más placer al visitante de Constitución es sin dudas “comer”. Las opciones no son innumeranbles, pero todas las que probamos son exquisitas. Desde los completos de la plaza hasta las más sofisticadas de sus restaurantes pasando por cocinerías y bares con servicio de comidas.

 

El primer día almorzamos en el restaurante Casa del Mar, uno de los “must” de Conti, en el paseo costero. Nos atendieron la Señora Liliana, su hija Lili, y su esposo el Chef Jorge Sepúlveda, quienes al parecer hacen un gran equipo, que se aprecia en el resultado final: Un cálido ambiente, arriba hay terraza, y un menú equilibrado y tentador. La propuesta es cocina tradicional con toques gourmet y fusión. Probamos Paila Marina (un plato que incluye salmón, mariscos y hasta longaniza con una suave salsa de crema. ¡Delicioso! Nos dicen que es “el” plato de la casa), y también pulpo a la plancha y un gran bife vacuno con guarniciones vegetales. Nos faltó el postre por falta de espacio, pero volveremos por él.

 

A la hora de la cena quisimos probar el sushi del restaurante Tokio y disfrutamos de sus variados rolls de pescado crudo y cocido, opciones fritas en panko, tragos que son aún mejores, y la cordial atención de Juan Carlos, su dueño, quien nos contaba de su reciente apertura este verano y la buena acogida que ha tenido entre los lugareños y visitantes, cosa que pudimos comprobar por la cantidad de comensales que esperan para tener una mesa.

 

Otro de los almuerzos fue en el restaurante Padre Adán, que se sitúa jsuto frente a la terminal de buses. En el lugar se da una propuesta doble: por un lado un tradicional restauranter de cocina casi casera, y riquísima (comimos Cazuela del Campo, preparada con gallina y un éxito local que es el “Chupe de Guatita”, algo así como un revuelto de vísceras vacunas delicioso, que se acompaña con “Plateada”, que es una carne simple al horno que completa el plato). El restaurante es de los más concurridos y ricos, sin dudas.

 

La otra propuesta del Padre Adan es algo singular. En la parte posterior, entrando por la otra puerta del local, hay una especie de “cantina chilena” tradiciona, en la que todo el día pueden degustarse dos especialidades del lugar, que son casi una dupla indivisible: Ponche + Pernil de cerdo. La ambientación de este espacio es todo un atractivo singular. Boxes de madera de machimbre muy rústicos escritos con mensajes y firmas de clientes y visitantes que han pasado por aquí y mesas de troncos con bancos en los que todos al igual que nosotros entre charla y charla bebe “ponche” de papaya o de piña y come el rico pernil con pan amasado y ají.

 

A unas tres cuadras de la plaza se halla el “Mercado Particular de Constitución”, uno de esos espacios en que la gente va a comer, más que nada. Allí estuvimos unas horas conversando con los puesteros y degustamos algunas de las exquisiteces locales. Primero en la marisquería “Donde la Verito”, Verónica nos compartío ostiones, mejillones y almejas fresquísimas, y luego justo al lado en la coicinería de María (que se llama “Lo de Karina), impresionamos nuestros paladares con platos que exceden cualquier expectativa. Probamos machas parmesanas (machas en sus conchas gratinadas con queso), asado de cerdo con “papas mayo” (delicioso costillar de cerdo horneado y las papas son papas con mayonesa) y por último una cazuela de mariscos con pollo que nació en otro restaurante de Constitución (Picapiedras) y se llama Pollo a la Marinera. La visita al mercado no será fácilmente olvidada.  

 

Al tercer día legó el almuerzo más esperado en el restaurante Picapiedras. Sus propietarios son los creadores del famoso “Pollo a la Marinera”, que hoy se come en varias ciudades de Chile. Nos cuenta Alfonso, su propietario y heredero, que la historia comienza en un pequeño restaurante en las rocas, que luego destruyó el grave Tsunami que azotó el destino. Y desde entonces la receta secreta del mejor pollo a la marinera de Chile, se guarda bajo siete llaves. Lo mejor es venir a probarlo a la fuente.

 

Otro de los sitios increíbles que tuvimos la oportunidad de conocer fue el restaurante, bar y pizzería Calipso, donde el ceviche no defrauda, los pescados fritos menos, y la vista al mar al caer el sol nos dejan en la retina un recuerdo perfecto. La atención de Coyo, como los amigos llaman a Ricardo (su dueño) es cálida, e invita a quedarse largas horas contemplando y disfrutando de esta buen restó chileno.

 

Cuando el día va acabando, aún hay que hacerse tiempo para una pasada por el Pub Irlandes de la calle O`higgins y Cruz. Allí se comen tablas, sandwiches, y se degustan tragos realment bien preparados. Tomamos un Pisco Sour realmente bueno, y cervezas chilenas que no tenes que dejar de beber. Nuestras preferidas son la Kunstmann Toro Bayo y la Austral Calafate. No vas a poder creérlas.

 

Al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente… siguieron las visitas a otros nuevos restaurantes y el disfrute de nuevas propuestas gastronómicas. Lo cierto es que Constitución es dueña de una belleza natural única, con sus rocas imponentes en la playa, pero la gastronomía local está camino a ser uno de sus mejores atractivos. Sigan así. Volveremos por más.

 

Nuestos alojamientos en Conti

 

Nos dirigimos a la Dirección de Turismo, en la plaza de armas, a conocer las opciones hoteleras y de alojamiento en el lugar. Organizamos los días siguientes con alternativas de diferente calidad y precio, y esto es lo que vivimos.

 

La primera noche elegimos el alojamiento en el Hotel Playa El Cable, ubicado a 5 km del centro por la ruta M-304. Dormimos en sus confortables habitaciones con el altisimo valor agregado de tener una increíble vista al mar abierto y a las impresionantes rocas oceánicas que caracterizan la costa. A la mañana nos esperaba un rico desayuno en el salón del primer piso, también con vista al océano que nos embeleza. Teníamos un largo día por delante, pero volveremos un par de noches más, para disfrutar de este increíble marco natural y de las comodas habitaciones de madera que ofrece el hotel de Javiera.

 

El segundo día teníamos programadas varias actividades en la ciudad, acabando con una larga tertulia en lo del Padre Adan, así que nos quedamos a descansar en el hostal Casa Mutrún, propiedad también de la Señora Liliana y su familia (los dueños del restaurante Casa del Mar en el que comimos riqúisimo). Aquí nos atienden amablemente sus híjos Verónica y Álvaro, que nos cuentan la histora de algunos de los recuerdos y objetos que pueden apreciarse en este “hotel vintage”, y nos sentimos como en casa. El hostal está situado en la esquina de Freire e Infante, a sólo cuatro cuadras de la plaza y justo en la calle en que se desarrolla la feria. Inmejorable ubicación céntrica.

 

Si nos seguis en nuestros viajes, sabes que nos gusta disfrutar la naturaleza, y hasta dormir en contacto con ella. Por eso no podía faltar el Camping a orillas del mar. Dormir arrullados por las olas, y despertar envueltos en la densa bruma del Pacífico en el Camping Calabocillos, fue nuestra tercera elección. Nos encantó la experiencia. El camping posee parcelas bien delimitadas, con mesa y toldo de media sombra, y una empalizada que apenas nos separa del mar. Las instalaciones son cómodas. Especialmente disfrutamos del deck con vista al mar en el que en temporada alta funciona una barra y por lo que nos cuenta Juan Pablo (su propiertario) se desarrollan allí increíbles fiestas. Nos agendamos la del Año Nuevo.

 

La última elección sería un complejo de cabañas en las afueras, para completar un buen abanico de posibilidades y presupuestos. Las cabañas de Ecoturismo Lemunantu, en el kilómetro 9,5 camino a Putú, nos permitieron descansar en plena carretera y desde allí acceder tanto a la ciudad como a sus dunas y humedales cercanos. El complejo cuenta con 10 cabañas, piscina y salón de usos múltiples. Las cabañas son cómodas y luminosas. El precio muy acorde.

 

Nos quedaron pendientes para la próxima otras elecciones, que por falta de tiempo no llegamos a probar y disfrutar. En nuestra próxima pasada por Constitución te mostraremos muchos más.

 

Nos vamos con la certeza de haber conocido uno de los destinos chilenos con más capital turístico, y dejamos incluso buenos amigos a los que volveresmos a visitar. Gracias a todos los que nos recibieron, nos guiaron, nos convidaron, nos alimentaron, nos alojaron… y nos hicieron sentir como en casa. Constitución, Maule, Chile. Seguro volveremos.

 

 

info@destinosdeamerica.com

 

 

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