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Primera crónica de nuestra visita a Parral, cuna del poeta Pablo Neruda

Arribamos a Parral, provenientes de Talca y nos trajo el deseo de conocer la ciudad natal del gran poeta chileno Pablo Neruda. Una visita de unos ocho días con experiencias y matices que iremos compartiéndoles para que conozcan el destino en profundidad. No conocíamos Parral, ahora lo amamos.

Llegamos a la ciudad de Parral (a 90 kms. de Talca, 350 kms. de Santiago y 65 kms. de Chillan por la ruta 5) ya bien entrada la noche. En busca de un alojamiento casi de emergencia conocimos a Luis Navarro, propietario del "hostal de Turismo Aventura” con quien conversamos un rato. Nos dio las primeras malas noticias acerca de lo que buscabamos: no hay en Parral una ruta dedicada a Neruda, no hay información organizada, las casas relacionadas a su vida ya no existen porque fueron derribadas por los ultimos terremotos, y desapareció casi todo rastro de esa historia del niño Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto.

 

Nos fuimos a alojar finalmente al Hotel Londres, donde su proipietario Raúl Gutierrez nos recibió con gran hospitalidad y acabó de darnos una buena idea acerca de Parral, de Neruda y su tormentosa historia de amor y desamor que ya iremos compartiendo en estos días. El Hotel Londres es un pedazo de la historia de Parral y conserva una galería antigua con bellos objetos y testimonios. 

 

A la mañana siguiente comenzamos a recorrer la pequeña ciudad que se caracteriza por ser baja y con edificaciones construidas con los más diversos materiales. Arquitectónicamente Parral no tiene identidad, pero su calma, su paz, la amabilidad de su gente y un par de hechos históricos excluyentes hacen que bien valga la visita. Por el boulevard principal, la Av. Anibal Pinto, se llega desde la estación de trenes a la  Plaza de Armas y más allá a la ruta nacional 5, carretera central de Chile. La plaza marca el centro de la población, y en sus calles se erigen el edificio de la sede municipal, el teatro, la biblioteca municipal y la parroquia San José de Parral.

 

Anhelando descubrir los pocos hitos visibles de la historia de Neruda en Parral, donde nació y vivió sus primeros años, visitamos la iglesia y allí pudimos ver la pila de marmol en la que recibió su bautismo y accedimos al libro de actas de nacimientos en el cual fue inscripto bajo el nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, en el acta número 1033.

 

También visitamos el cementerio de la parroqua, en las afueras de la ciudad, donde se encuentra la modesta tumba de su madre Rosa. La visita al cementerio conmueve y emociona a quienes conocemos la historia y las graves consecuencias que la prematura muerte de Rosa Basoalto de Reyes tuvo para el niño. Su vida sería marcada por el dolor y la tristeza, la soledad y el abandono, dando como fruto su turbulenta personalidad y su genio sensible por excelencia.   

 

La reconstrucción de la historia nos llevó los días que siguieron de nuetra visita, interrumpida por salidas y paseos a los lugares naturales y los bellos paisajes cercanos a Parral, como lo son el Embalse Bullileo, la Laguna Amargo, La Balsa y el Río Longavi, la Villa Baviera (que merecerá un capítulo aparte con su trágica historia y su controvertido presente) y otros atractivos. Los paseos y excursiones los realizamos con la guía y acompañamiento de expertos locales de la empresa de Turismo Aventura Valle Escondido

 

Hicimos también varias caminatas por el centro de la ciudad disfrutando la calidez de la gente parralina.

Fuimos al mercado, donde los miércoles y sábados se realiza una colorida feria de productos regionales, frutos de la tierra y todo tipo de artículos que venden los puestos en la calle. También por supuesto hubo lugar para probar las deliciosas comidas chilenas entre las que se destacan las cazuelas, las humitas y empanadas, y las preparaciones de pescados y mariscos.

 

En busca de un café expresso llegamos hasta “Dulcemanía”, en el 847 de la Av. Pinto, donde  conocimos a su dueño Abel Morales, gran conocedor de la historia cultural de la zona, quién en una amena charla nos compartío una increible colección de objetos antiguos, dignos de estar en un museo que honre la historia local. Abel también tiene un calido rincón en su café en honor a Pablo Neruda, y entre taza y taza nos cuenta su admiración por la figura y nos lamenamos juntos de que no sea más apreciado por todos en su ciudad natal.

 

Seguirán las crónicas y las notas detalladas acerca de las muchas y buenas experiencias vividas en este destino del sur del Maule chileno, y les contaremos además acerca de los servicios, la hotelería y la gastronomía locales. Durante nuestra estadía disfrutamos de muchos buenos alojamientos. Mencionamos ya al Hotel Londres (sucesor del Hotel Santiago, el de mas historia de la ciudad) el Hostal Do Brasil en Dieciocho nº 140 (acogedor, cálido, familiar… con la insuperable atención de sus dueños Rosa y Jaime). También fuimos al más cotizado de los hoteles locales, el Hotel Brescia (realmente todo es correcto, pulcro y de buen gusto) y nos quedamos con ganas de volver. Terminamos nuestra estadía en el Hostal Cordillera en Urrutia 280, a metros de la plaza (nos sorprendió con la calidad de sus cuartos renovados y la cordialidad de Irma). En Parral hay camas para todos los gustos y presupuestos. Infórmese en www.destinosdeamerica.com

 

Para disfrutar las exquisiteces regionales cenamos o almorzamos en los restaurantes Pizza Delia (pizzas gigantes para armar y algunos otros platos), el restobar El Pasillo (donde de día se come riquísimo por poco dinero y de noche se bebe, se baila y se sigue comiendo rico), Samoa (tradicional, sobrio y realmente riquísimo), el Hotel Londres (con sus colaciones a buen precio) y en Avanti Ristorante (donde probamos las pastas locales de Salvia). Eso en Parral propiamente dicho, y además en la ruta 5, a sólo siete kilómetros en dirección al sur, visitamos la picada de carretera “Donde la Camila” (comida perfecta, buena atención y porciones que no vas a poder creer). Camino al embalse Bullileo nos detuvimos en La Paloma, un pequeño restaurante típico (ahí se comen las mejores humitas del mundo y deliciosas empanadas, entre otras cosas) y ya en el embalse la hostería “La Luna” (con la buena mano cocinera y la amabilísima atención de Eva) completaron la oferta.

 

Lo último cercano a lo gastronómico, pero toda una experiencia cultural, fue la visita a la cantina tradicional El Huaso Chileno, donde los lugareños se juntan a cantar, a beber vino y comer charque (carne seca). La recepción fue increible, y nos quedaron ganas de regresar. Ya contaremos esta experiencia más en detalle y verás los videos en las emisiones de TV y WebTV. 

 

En todos los lugares fuimos muy bien atendidos, comimos bien (por supuesto tenemos nuestros preferidos que les iremos contando) y hasta hicimos buenos amigos. 

 

Después de unos siete días en Parral podemos concluir que tiene todo lo que debe tener para ser un gran destino turístico regional, y bien administrada su historia, sus sucesos relevantes, su producción rural y la excluyente figura de Pablo Neruda, puede ser un lugar al que muchos viajeros del mundo deseen venir.

Nosotros por nuestra parte abogaremos para que eso suceda, y recomendamos calurosamente una visita a este cálido rincón del centro de Chile. 

 

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Fuente: DDA
Contacto: Info@destinosdeamerica.com

 


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